sábado, 7 de diciembre de 2013

Proyecto Residencial que Materializa una Construcción Arquitectónica

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La Casa Calero se encuentra en la Ciudad de México, México, y fue diseñada por DCPP Arquitectos .
El proyecto cubre un área de 970 metros cuadrados, y se terminó en 2010.


Calero es un proyecto residencial ubicado en San Ángel, en el sur de la Ciudad de México. La parcela tiene una construcción existente hecha de ladrillos y tejas, que había que respetar. La nueva propuesta tenía que ser resuelta con los materiales mínimos, mínimo costo, y los elementos mínimos.
El proyecto fue concebido bajo la premisa de la reutilización de los elementos necesarios para materializar una construcción arquitectónica, en este caso la madera de centrado. El material restante se convierte en la propia construcción y es tratada y utilizada con honestidad, que se vuelve a utilizar, pero no modificar.
El proyecto se resolvió con la separación del material de desecho de una construcción para crear un espacio habitable. Los materiales restantes convierten en los elementos principales en esta construcción.
Es la materia la que define las dimensiones, estructura y acabado mecanizado del proyecto. Un concepto dual se consigue cuando se utiliza el material a medida que se obtiene sin cubrirlo o esconderlo, mostrarlo de la manera más honesta. Al mismo tiempo se genera una conciencia de reciclaje haciendo de esta construcción sostenible en todos los aspectos, no sólo en términos ecológicos, sino también social y teórico.
La madera de centrado que se utilizó en otras construcciones ocupa en Calero un lugar central en términos estéticos y estructurales; piso devenir, pared, columna, viga, enrejado.
El techo se crea una hoja Multipanel por su carácter ligero y económico. Su rendimiento se ha mejorado mediante el uso de tubos de cartón para el aislamiento térmico y acústico. Estos tubos de cartón se obtuvieron a partir de una tienda de ropa, siendo también material reciclado.
Se decidió utilizar un método de construcción sin necesidad de utilizar el hormigón, aprovechando al máximo posible en talleres y montaje in situ, con el fin de reducir los costos. Todo esto resultó en una construcción con un coste de aproximadamente 25% de una construcción convencional.